miércoles, abril 09, 2003

Un relato espeluznante:
el brazo roto de mi infancia



Mientras Antonio Flores se dedica a difundir la tarugues de otros, yo sigo difundiendo la mía.
Tuve casi al salir de mi infancia la terrible suerte de fracturarme el brazo izquierdo jugando a la quemada, si lo recuerdan este era un juego bastante simple, se cava una hilera de hoyos, del tamaño suficiente para que entre una pelota de tenis, cada hoyo tiene dueño, y si cae la pelota en el tuyo debes de tomar la pelota con prisa y pegarle con ella al que tengas cerca, los demás corren a un punto especifico, y se debe regresar ileso al sitio de partida, el que termine con la pelota en la mano se gana un huevito, a los tantos huevitos hay un perdedor que debe elegir entre dos castigos "ratonera" o "fusilamiento" los que ya se acordaron saben que ninguno es buena opción.
Fue entonces en este juego que yo me fracture mi brazo, ya estábamos por terminar cuando uno de ellos decide que la distancia recorrida es larga y que deberíamos de cambiar, por ejemplo aquella casa verde, sinceramente si reducía la distancia a la mitad, así que estuvimos de acuerdo, en la primera corrida solo vi como fui lanzado de cabeza contra esa pared verde pistache, luego una breve cortina negra y después a todos los demás apartándose de mi como si estuvieran viendo un mounstro, solo estaban viendo un brazo roto, todos andaríamos rondando entre los 10 y 11 años, y ver a alguien con el brazo convertido en escalón, porque así es como quedo mi brazo fue impresionante para todos, sobre todo para mi. (ahora recuerdo que todos cayeron encima de mi, y que eso fue lo que me fracturo el brazo, el golpe en la cabeza no me dejo rastro alguno)
Lloras, pero no te duele nada, el cuerpo humano es fascinante, la impresión o el susto, tal vez las dos cosas juntas hacen que tu cuerpo ignore el dolor, me llevaron todos a la casa caminando, mi madre simplemente le dijo a los demás, consigan un carro, alguien que nos lleve con un doctor, lo consiguieron, meño el de la piñateria nos llevo a una clínica en su camioneta, recuerdo la multitud alrededor de nosotros, parecía que hubieran matado a alguien, la cantidad de voces recomendándome puras estupideces
-baja el brazo, no que lo suba, que lo deje derecho para que la sangre... ay pobrecito-
a mi no me dolía nada, solo estaba absorbido por la inflamación que estaba sufriendo mi brazo.
El doctor me puso dos inyecciones, no las sentí, me puso una férula y nos mando al hospital a sacarme una radiografía, lo hicimos, la radiografía estaría lista a las 8 de la mañana, yo en el camión sentía como si me estuviera curando, le decía a mi madre -a lo mejor cuando lleguemos a casa ya esta bien-
mi madre me sonrió en silencio.
En la tarde mi padre llegó y platico con mi madre mientras ella hacia tortillas de harina, fue conmigo y me dio un burrito de frijoles con queso
-que paso mi rey, le duele-
-poquito-
quieres un burrito de frijoles, los hizo su mama-
gracias- como si no supiera, hasta la cama me llegaba el olor de las tortillas cociéndose, solo le di dos mordidas mientras el me acariciaba el pelo
-duérmase, mañana el doctor le arregla su brazo luego luego, verdad que si?
-si.
Ojala hubiera tenido razón, porque esto que han leído es bastante tierno y casi hermoso (incluso la fractura del brazo)comparado con lo que sucedió después.

El brazo roto de mi infancia II:
El pequeño edgar vs. El Dr. Rata


Llegamos 10 minutos antes de las siete de la mañana, mi madre no quería dejar pasar mas tiempo, no le dieron consulta hasta que obtuvo las radiografías, no había llegado mas que una pareja de ancianos y una mujer.
Y ahí estuvimos casi hasta las tres de la tarde, almorcé un burro y comí una torta de colita de pavo, por fin nos pasaron con el especialista, un señor ya grande, bien vestido, como casi todos los doctores
-a ver que le paso a este vago-
mira la radiografía y empieza a realizar gestos de desagrado, negación y asombro, tsts stst stst, se ve muy mal señora, mire venga, y la llevo a la caja de luz, que es un decir, estaba a escasos dos pasos de donde nos sentó el doctor.
-ve estos huesos pequeños de por aquí-
si- contesto mi madre-
pues no deberían estar ahí, su hijo tiene fracturada toda la mano-
ay no me diga- dijo mi madre
niño verdad que no puedes mover los dedos- me pregunto
si puedo, como no, alce el brazo roto de mi infancia e hice como si lo saludara-
pero te duelen mucho no?-
no, nada, me duele el brazo nada mas-
ha de ser por el medicamento, mire señora su hijo tiene que ser operado ya, de inmediato, tiene la mano destrozada, los huesos saltaron sobre su muñeca, esta todo astillado, mire aquí-
yo creo que mi madre jamás había visto una radiografía, nunca de una mano, menos de un brazo roto, mi madre creyó todo lo que le dijo el doctor
-le vamos a tener que poner unos tornillos, unos clavos para que solden los huesos bien, los niños de ahora no son como los de antes, yo calculo que vamos a usar unos 8 tornillos en la mano y otros 6 en el brazo-
-oiga pero son muchos, además me han dicho que la gente no queda bien con esos clavos-
lo cual era cierto, habíamos oído toda la mañana historias sobre fracturados, precisamente una señora nos había advertido: no mas no vaya a dejar que le pongan tornillos, mi hijo quedo muy mal de su rodilla, esas mugres no sirven, las usan nomás para sacarle dinero a uno.
el doctor puso sobre la mesa varios tornillos, unos metálicos y otros como de cerámica. los primeros eran como de unos seis centímetros, los otros de la mitad aproximadamente.
-mire señora, va a necesitar tres cirugías, los tornillos le costaran como 1000 pesos cada uno, mas las tres cirugías van a ser como 36000 pesos (mas o menos unos 90000 pesos de ahora), como la ve?-
-pues es mucho dinero, pero si es lo que se tiene que hacer, pues ya veremos como hacerle-
-mire, le advierto de una vez que no va a quedar bien, esta muy dañado, pero es la mano izquierda, total, no pasa nada-
con esa mano escribe-
pues que aprenda a escribir con la otra mientras trae el yeso-
mi madre no dijo nada
-okey señora, no se hable mas, intérnelo mañana.
Salimos del consultorio y ya no había nadie, habíamos sido los primeros en llegar y los últimos en irnos, yo estaba devastado, mi madre supongo que tambien.
Ella fue a pagar la consulta a la caja, yo recuerdo mi cara reflejada en la puerta de cristal, estaba llorando, no quería que me pusieran tornillos, toda la mañana escuche historias de personas desgraciadas por ese nuevo avance medico, sentí que alguien ponía mi mano en el hombro, era la señora aquella que nos hablo de su hijo
-te van a poner tornillos verdad?-
-no quiero que me pongan tornillos- le respondí entre sollozos
no te los van a poner mijo, vas a ver.
platicó con mi madre un rato y luego nos fuimos a casa con la terrible noticia, no me pusieron tornillos, pero...

El brazo roto de mi infancia III:
Yo es otro o el pequeño edgar vs los enfermeros mutantes


Mi tía Mague fue a visitarnos esa misma noche, quería saber como estaba, fue con toda su familia, quico (mi primo mecánico) chuya y pati (mis dos primas) y su esposo
-esta loco ese doctor, mañana mismo lo llevamos al seguro-
-pero no tengo seguro-dijo mi madre
-lo vamos a meter con la credencial de quico, se la tomaron cuando estaba de la edad de chalito (así me decían), si se parecen mira- saco la credencial, y comprobó que teníamos cierto parecido
-mañana lo llevas, dices que eres su tía y que yo no pude llevarlo- dijo mi tía- aquí te dejo la tarjeta y la credencial-
luego fueron conmigo y me dijeron
-desde mañana te llama francisco Carreño Luna, tu mama Margarita Luna y tu papa... no se te vaya olvidar, esta bien-
No lo van a creer pero el asunto funciono, tal vez el doctor sintió algo de lastima después de oír la historia truculenta de los tornillos, "pobre gente, tener un niño con cara de tarugo y aparte con el brazo roto"
-porque no lo trajo antes aquí señora-
-ir al hospital general fue lo primero que se nos ocurrió, pero nos dijeron lo de los tornillos y quisimos ver otro doctor-
-hizo bien, su hijo no necesita eso, ni siquiera una cirugía abierta, tenemos que internarlo hoy mismo-
por esos días mi ahora tío Mario trabajaba en la intendencia del seguro, había sufrido un accidente terrible que le quemo gran parte de su cuerpo, duro tanto tiempo internado que le tomaron cariño y le dieron el trabajo
-que onda chalito, como estas-
-pues bien-
te duele mucho?-
mas o menos-
no te apures, todo va a salir bien, cuando te operan?
mañana a las 8:00-
no te apures, mañana a esta hora vas a estar bien- era la una de la tarde
Después vinieron mis tíos, bueno mejor dicho mis padres en el seguro
-no se te vaya olvidar como te llamas, si te descubren son capaces de sacarte sin haberte operado-
En la mañana fui el único que no almorzó, a un lado mío había un niño con una hernia y en el otro extremo uno con la nariz rota por una piedra que el mismo había lanzado hacia el cielo, tampoco el niño de la hernia almorzó, después supe que si no te llevan comida en la mañana es porque te van a operar, se lo llevaron en una silla de ruedas, después vinieron por mi.
Sospecho que los enfermeros si sabían del engaño, me trataron mal, muy mal, yo creo que eran estudiantes de veterinaria. Me dejaron unos 20 minutos en la silla de ruedas mientras hablaban de mujeres, clases y perros,
-okey muchacho vamos a prepararte, como te llamas-
edgar, digo francisco-
-ya ves que te dije- le comento al otro – francisco que
-briones luna-
-y tu papa como se llama?-
Pilo-
y tu mama-
mague-
ya déjalo guey, a ti que te importa- le dijo el otro
te gustan las mariposas francisco-
si-
que bueno, porque te vamos a poner unas en la mano, no va a doler-
en pediatría las agujas para administrar el suero tienen un plástico alrededor en forma de mariposas, son amarillas y si, tienen sus dos alitas y hasta una cabeza redonda, el grosor de la aguja no cambia nada. Me perforo tres veces la mano
-que lo dejes guey, con una chingada- le dijo el otro, el buena onda supongo
es que no le encuentro la vena chingado- mentía si algo me distingue es el grosor de mis venas
-ya guey, ya estuvo, quítate- dijo el buena onda
y me puso las dos agujas casi sin sentirlas
-ni aguantas nada guey, ni que fuera tu hijo-
ya no mames guey, orita llega el doctor- le dijo el buena onda- vas a empezar a sentir sueño, okey-
el efecto fue inmediato, se transformaron en criaturas vestidas con batas verdes
-como se llama tu papa-
-quico-
y tu como te llamas?
francisco rincón, legión, godzilla?
-ya estuvo guey, vámonos-
cortina negra de nuevo-
despierto en una camilla que no se ajusta a mis proporciones, yo he de haber medido en eso días un metro veinte, esa mugre a lo mucho llegaba a los 80 centímetros, tenia rejas, o redilas no se como se llamen esas, era parecida a una cuna, si es que no lo era
-sorry godzila, fue la única camilla que hayamos- mentía otra vez, a mi alrededor había 5 grandes y vacías
Antes de dormir me llevaron a rayos kekis, me tomaron dos radiografías y me regresaron, el chico de la hernia ya no estaba, vino mi tío Mario
-que ondas chalito como va ese brazo-
-me duele mucho-
ya te dieron pastillas?-
si, después de cenar-
pues si te duele ya chingastes, en serio, así me paso a mi, no te preocupes, no es nada, cuando yo llegue aquí estaba todo quemado, para ponerme la anestesia y para las transfusiones tuvieron que abrirme la pierna, exactamente abajo del pene, duele como no te imaginas, pero eso que te acabo de decir me lo dijeron a mi, no te apures, mañana sales en la tarde-
En la mañana a mi no me trajeron desayuno, mala señal, la radiografía mostraba que mis dos huesos rotos cubito y radio no estaban pegados correctamente, tenían que volver a operarme, o mejor dicho, ha darme de jalones hasta que los huesos hicieron un clic de precisión.
-si no, lo menos que le va a pasar es quedarse con el brazo chueco- le dijo el doctor a mi madre
Volvimos al asunto, ya no lo recuerdo bien, pase tres días y sus respectivas noches en el tercer piso del seguro social, recibía la visita de mi madre, mi tía, mi abuela, a veces cuando mi madre se iba, la imaginaba ver tomar la rutera a casa, pero no era cierto, las rutas a casa se tomaban en otro lado.
Salí del seguro enyesado hasta la mitad del brazo, con la mano inclinada hacia dentro en 90 grados, con manita de joto para que entiendan, los dedos descubiertos y entre el pulgar y los demás un arco de yeso con bastante espacio, eso creíamos, porque ese arco me regreso al seguro a los 15 días.

El brazo roto de mi infancia IV:
Dios mío, que es esa madre?


Una triste, infeliz y solitaria ampolla surgió bajo ese arco de yeso, no le dimos mucha importancia, era pequeña y mi madre me ponía la pomada que usaba para las heridas frecuentes de mi padre, pero la cosa esa creció, se expandió hasta llegar al tamaño exacto de 2 centímetros. Mi madre me llevo a urgencias.
-hay señora si solo es una ampolla-
pero le duele mucho-
ummm, tan grandote y tan chillón- dijo mientras me miraba – no señora a urgencias llegan los que lo necesitan, que le esta poniendo?
-tal pomada- dijo mi madre-
pues sígasela poniendo, es muy buena para las quemaduras-
pero señorita, le duele mucho y cada día esta mas grande, se le revienta a cada rato, mírelo- y alzo mi mano frente a la señora-
en eso un doctor paso y miro mi mano
-señora que le paso a su hijo?- pregunto
se rompió el brazo y el yeso lo esta lastimando-
a ver, vengase para jaca-
que le esta poniendo-
tal pomada-
bueno al menos hizo algo, pero eso ya se le infecto, le voy a dar otra pomada, y unos antibióticos, todos los días en la mañana y en la noche le lava con agua oxigenada y le pone esta pomada, mas una gasa, si no mejora viene a verme-
muchas gracias doctor-
de nada, que bueno que lo trajo-
Me quedo una cicatriz de un centímetro con forma de isla en la base de mi dedo índice.

El brazo roto de mi infancia V:
Donde quedo mi brazo?


Dure 2 meses enyesado, durante ese tiempo escribí, bueno rayonee cuadernos con mi mano derecha, la verdaderamente inútil para esos asuntos, todos mis amigos me pusieron su nombre en mi brazo, y por fin llego el gran día de quitarme el yeso.
La maquinita parecida a la madre que se usa para cortar las pizzas, o las pinzas como tijeras me dejaron una cortada de 5 centímetros, total que no podía irme sin eso, y al fin el yeso abriéndose, el olor a cal húmeda calentada por el giro del serrucho eléctrico, ahora llega a mi memoria el crujir de mi armadura y de pronto, en el ultimo tramo sale, aparece por fin un brazo que no es mío, esta delgadísimo, pero aparte herrumbroso, oxido alrededor de todo mi brazo, recordé las cadenas de las bicicletas de mis tíos, las patas opacas y metálicas de la mesa en nuestra cocina, mi brazo tenia la textura de una casa de adobe con lluvia, pero lo impresionante fue su grosor, casi era la mitad del otro, después vino el dolor al querer extenderlo
no tan rápido muchacho, eso llevara tiempo-
le enseñaron a mi madre la terapia de recuperación, agua tibia y ejercicios, me vendaron el brazo (mas delgado aun) y me mandaron a casa, todos me recibieron felices, bromeando
y tu brazo donde quedo?
-Colgado en el armario de mi infancia- es lo que me respondo en estos días

El brazo roto de mi infancia VI
Un epilogo


Nunca pensé que lo diría, pero espero que Dr. Rata ya este muerto con esos 14 tornillos enterrados en el culo, que los enfermeros mutantes, al menos el mala onda este con dos brazos rotos, que mi tía mague estuviera mejor, en fin, yo soy de los que creen que sin dolor no eres nadie, y que sentirse feliz es el peor síntoma que podemos tener. Fin de la historia.

Babicora City


Dos veces he viajado a babicora Chihuahua, las dos, debo admitirlo han sido desagradables, una menos que otra, la primera vez viaje con mi hermano, la segunda con mi padre, pero insisto, han sido tal vez los dos únicos viajes malos que he realizado.

Viaje uno: cascaaaaajoooo!


En unas vacaciones de semana santa mi hermano comenzó a sufrir los cambios de la adolescencia: estaba deformándose, tenia las manos grandes, los brazos mas largos fuera de proporción, le pesaban, andaba jorobado y la cabeza le estaba creciendo. Mi padre tenia la intención de mandarlo a un gimnasio, a que aprendiera box y por supuesto a hacer algo de ejercicio, "para que agarre forma".
La forma ya la tenia, pero no sabíamos de que, mi tía chata y su esposo Agapito andaban por aquí de paso, ellos Vivian en babicora, y le comentaron a mi padre que unos días en el campo le harían bien, y además que los gimnasios estaban llenos de vicios, infecciones y maldad, creo que en aquel tiempo tenían razón.
Mi madre empaco la maleta de Javier mientras veía como la tristeza hacia trizas a su hijo zurdo
-quieres ir tu tambien-
-no, de todas maneras no voy a caber- viajaban en una datsun de redilas que habían acondicionado con lonas y unas cobijas en el piso
No se que paso después, el asunto es que ya estábamos los dos de viaje hacia lo desconocido, no recuerdo nada, pues realmente no vimos nada, hemos de haber llegado en unas 10 horas.

los buscatripas voladores


Babicora esta cerca, después o antes de Madera, es un rancho, un pueblito, bastante simpático con noches frescas y días calurosos, después de almorzar acompañamos a mi tío a la "labor", y aquí es donde nuestras vacaciones se convirtieron en Tom Sawyer con pesadilla:
Nos dio un azadón a cada uno y antes de irse le preguntamos
-y estos para que son-
-que nunca han visto un azadón?
si, pero no sabemos que se hace con el-
es para arrancar las hierbas- nos respondió
ah bueno- dije yo mientras arrancaba tres plantas de fríjol-
esas noooooooo, la maleza, nada mas la maleza-
pues todas son hierbas- dije yo
la maleza crece por todos lados, esta plantita es fríjol, lo ven, no se parecen, arranquen solo la maleza- nos dijo eso y se fue
así que ahí estuvimos mi hermano y yo arrancando malezas, según supe después, la maleza le roba agua a fríjol y lo ahoga, suena raro pero eso es lo que hace. El fríjol es una planta frágil, realmente pequeña en comparación con el tamaño de la maleza, desmalezar es entonces una labor delicada que debe hacerse con un ritmo salvaje, cada surco media unos 15 metros, teníamos que avanzar siguiendo un corte, cierto orden, mi hermano me dijo,
-ponte a un lado de mi, yo arranco las pequeñas y tu las grandes, okey?-
okey-
y así estuvimos unas dos horas, claro que nos distraían la cantidad de insectos que andan por tierra, escarabajos con espaldas aceitosas que cambiaban de color según se movieran, escarabajos y animales rastreros de todo tipo, a los dos nos atraían los insectos, si vives casi al pie de un barranco ves muchos pero siempre los mismos, son insectos de ciudad, pero los del campo nos resultaban muy atractivos, solo los habíamos visto en revistas o en la tele, pero todo tiene un limite, no nos agradan los insectos voladores, pues ya aburridos de ver los mismos escarabajos y lombrices percibimos la presencia de varios círculos negros flotando no muy lejos de nosotros, no eran un grupo, estaban separados por distancias considerables, pero visibles, eran abejorros.
Los abejorros ya en perspectiva son animales muy bellos, el exoesqueleto esta cubierto por un fino cabello negro y amarillo, pero son enormes, se ven demasiado pesados y torpes pero no lo son, y parece que los humanos les caemos bien, se acercan a uno y se quedan sostenidos en el aire como si nada, parecen colibríes, pero tienen un zumbido denso y fuerte, dan miedo, ver ese objeto del tamaño de un hueso de aguacate volando alrededor de ti, da miedo.
No hacen nada si no los provocas, eso creo, sin embargo casi al cuarto abejorro visto llegaron otros sobrinos de mi tío agapito, eran unos muchachos de 16 o 17 años
-aguas con esos-
-con que, con los abejorros?, no hacen nada?-dijo Javier
no son abejorros, se llaman buscatripas- dijo uno de ellos
creo que los muchachos sabían que veníamos de la ciudad, y que en cierta forma mi tío no les caía bien, así que se aprovecharon de nuestra curiosidad e inocencia citadina
-son abejorros- dijo mi hermano –yo los he visto en ciudad Juárez-
ah si? vienen de ciudad Juárez?-
son los sobrinos de la vieja de mi tío- dijo el otro
así que son ustedes, órale, pues tengan cuidado con esos buscatripas, no son abejorros, los abejorros andan en las flores no en el fríjol- dijo el mas despierto de ellos
-andan donde hay plantas, sirven para polinizar, fertilizar pues- dijo mi hermano
-así que sabes mucho, entonces porque se acercan a uno- insistió el despierto
-eso si no lo se-
-son buscatripas, se te meten por debajo del pantalón, se te meten por la cola, vuelan en tu panza y cuando salen te sacan todas las tripas, verdad Rubén-
-que, como- contesto el mentado Rubén
-verdad que a Julián se le metió uno de esos-
ah si, si, si ya me acorde, si estuvo muy gacho- dijo Rubén
así que póngase truchas con ellos, si los ven córranle, ahí nos vemos- y se fueron
yo mire a mi hermano a los ojos, dudo un poco y dijo
en la tarde le preguntamos a mi tío y por las dudas nos mantenemos lejos de ellos-
eso hicimos, cada vez que se nos acercaba uno corríamos lejos de el, terminamos perdiéndonos, creo que uno de ellos si nos siguió y dejamos los azadones en el piso, y corrimos con las manos muy apretadas en el trasero hasta que llegamos a los campos de maíz.
Media hora después apareció mi tío
pues donde se metieron?-
es que nos persiguió un busca tripas-
-un buscatripas, donde-
ahí en el fríjol, había muchos volando-
volando? esos son abejorros y no pican, los buscatripas salen en el suelo mensos, quien les dijo eso?
unos muchachos- contesto Javier
ah que cabroncitos, veámonos a comer a la casa, su tía esta preocupada-

Unos duraznos muy amargos


Mis tíos tenían en ese tiempo solo un hijo, Mariano, era una plasta caprichosa y propensa al llanto, esta era la otra parte del trabajo, entretener a mariano, (ahora este muchacho es maestro rural) en fin que entre las labores y el juego fueron pasando nuestras vacaciones, dos semanas de infierno forestal.
Una vez en domingo nos llevaron a ver un partido de béisbol, el estadio era pequeño y singular, las gradas estaban montadas sobre adobe, eran simples vigas, alguien nos hablo desde abajo, eran los muchachos del campo de fríjol
-hey, tststst tstst, los de Juárez, aca abajo-
-que ondas, bajen para aca- insistieron
estaban fumando y de las bolsas del pantalón sacaron unos 8 duraznos
-disculpen lo del buscatripas, estábamos jugando, ahí nos vemos en el jaripeo- y se fueron
regresamos a nuestro lugar y devoramos los duraznos con bastante placer, ignoramos a Mariano por completo, cada uno comió 4 duraznos, en la tarde cada uno de esos duraznos nos pesarían como si hubiéramos comido tazas de lodo
-porque no le dieron duraznos a mariano-
cuales duraznos pregunto Javier?
los que les dieron mis sobrinos Rubén y Mario?-
nos los dieron nosotros – dije yo – por lo del buscatripas, además si hubieran querido darle a mariano...-
Sacro error, no cena, no almuerzo, y a la labor directamente.
antes del medio día tienen que terminar 200 surcos, ahí los espera su comida- dijo mi tío Fue atroz pero los sobrinos en el surco 120 nos llevaron un poco de agua y unos lonches de huevo.
-que onda, los regañaron por los duraznos?- pregunto Mario
si, la regamos gacho- dijo mi hermano
tsta, no se apuren, ese niño es bien latoso, nada mas no le hagan nada- dio Rubén
no lo hagan llorar- dijo Mario – están listos para el jaripeo?
claro que si- conteste yo
sabes lo que es un jaripeo- me pregunto Mario
pues es un baile- le respondí muy seguro
no maestro, que paso?, tu crees Rubén?-
pues ira a bailar con un toro?- contesto Rubén y se fueron riendo a carcajadas
pues que es un jaripeo Javier- le pregunte a mi hermano
sepa, pero debe haber animales-

jaripeo, una vaca enferma y una gallina sin cabeza!



El jaripeo es una versión mexicana del rodeo gringo, montan toros, caballos y cebus, este ultimo es un animal que me agrada en extremo, se ven mansos y nobles, pero ponles un hombre encima y enloquecen.
En el intermedio salió un cómico con chistes que no nos sabíamos, el de canicas canicas nos hizo reír mucho, otro día lo contare, la mayoría de los chistes eran pelados, así que no entendimos mucho, pero hoy a veinte años de eso, los mismos pinches chistes, (el desgaste del chiste mexicano merece un blog aparte) después hablare de ello.
Una noche entre semana una vaca enfermo, estaba embarazada y no quería comer, fuimos los cuatro, mi tío, mariano, Javier y yo, mi hermano quería ver como inyectaban a una vaca, por esos tiempos le interesaba la veterinaria, no pudo ver nada, mariano estaba asustado y lloraba, yo me escabullí y lo deje con el, lastima tampoco vi nada, mas que la caja metálica, una jeringa enorme con una aguja larga y del grosor de un lápiz, mi hermano se enojo conmigo y no me hablo durante toda la noche.
al mediodía de un sábado el menú estaba decidido, caldo de gallina, mi tío nos hizo una señal con la mano y lo seguimos al corral, había un leño circular con varias señales de haber recibido hachazos en su centro
-vamos a comer caldo de gallina, están listos?
nos volteamos a ver y respondimos que si
bueno pónganse al tiro- nos advirtió mi tío
nos volvimos a ver a los ojos y alzamos los hombros
salió mi tío con una gallina, la detuvo con sus pies, coloco a cabeza en el leño y de un tajo le corto la cabeza al mismo tiempo que nos gritaba al tiro!
lo que vi no se me ha olvidado, la gallina salió corriendo, sin cabeza disparada hacia un montón de leña, ahí se escondió.
La vimos y no la vimos, una gallina no corre rápido.
ah que la chingada, que no les dije que al tiro? dijo mi tío enojado
yo no sabia que iba a correr, mi hermano tampoco, todavía veo a esa gallina café corriendo ante mis ojos, la manera en que busco refugio entre pedazos de leña, cuando mi tío fue a buscarla todavía pataleaba y no se dejaba agarrar, la tomo de las patas y la sostuvo en el aire un minuto
-orita se muere- dijo mi tío
no recuerdo el sabor del caldo.

Sapos verdes cocidos


Durante la lluvia los sapos salen a la superficie, los puedes oír allá afuera, el croar perpetuo, primero en desorden y luego un coro perpetuo que dura hasta que sale el sol, el coro sigue donde los charcos son grandes, Javier no tardo en atrapar uno y mantenerlo en una lata de portola o sardinas, solo abrió un tercio de ella y ahí lo dejo con algo de tierra, agua y hierbas, todo iba bien hasta que el sapo empezó a oler mal, por cierto se llamaba romeo el pobre animal, la cuestión es que empezó a oler a rayos, el agua de lluvia supongo (mal chiste) al segundo día le dije a Javier que había que bañar a romeo y cambiarle el agua, todos ahora sabemos que los anfibios tienen la virtud de apestar el agua en tres días, como no, si ahí mean y cagan y me imagino además vomitan.
Javier ni tarde ni perezoso puso a hervir agua, y le tiro toda la que tenia adentro a la portola, cuando el agua estuvo hirviendo con frialdad y decisión vació el agua en la portola, nunca sabremos que paso, si Javier supuso que romeo estaba afuera, o que así es como se lavan los sapos, solo vimos el vapor salir como cuando echas agua fría en algo caliente, aquí fue al revez, echarle agua caliente a algo frió, escuchamos un ssssssssssssss y fue todo, adiós romeo, termino, debemos admitirlo, muy limpio, romeo paso a la historia como el sapo mejor lavado de todo babicora, pero tambien el mejor hervido.
Fue enterrado en la tarde en el patio de mis tíos, descanse en paz el buen romeo.

fin de viaje: cascaaaajoooooo!


Dos días antes de irnos mi tío tuvo la idea de ampliar el corral, para esto había que hacer tres pequeños hoyos sobre la tierra húmeda, sacar los postes, poner mas alambre y colocar los postes en su nueva posición.
Para hacer los hoyos utilizamos dos latas de sardinas vacías, parecen echas exactamente para este propósito, excavamos unos cuarenta centímetros y mi tío trajo en una carreta algo de tierra seca, cascajo le decía el, esto se hace para que al poste no le salgan raíces, todo estaba funcionando a la perfección, pero mariano plasta estuvo jode y jode que quería escarbar tambien, yo le dije que no estuviera moliendo la portola y que nos dejara trabajar, lloró, de inmediato, como si le hubieran metido un buen fregadazo
-que paso- pregunto mi tío
-pues mariano que quiere escarbar- le conteste
pues déjalo, ya terminamos-
le entregue la lata de mala gana, mi tío introdujo el poste en el hoyo y dijo cascajo, yo en plan vengativo eche toda la tierra húmeda con la que jugaba mariano entre los huecos que dejo el poste
-toma tu lata mariano chillón- le dije al mismo tiempo que hacia lo anterior
mi tío estaba mirando el horizonte tranquilamente, pero creo que le extraño no escuchar bajo sus pies las piedrecillas, volteo hacia el suelo y lanzo un grito que aun recuerdo
-cascaaaaajoooooooooooo!-
yo me le quede mirando, su rostro estaba enrojecido, el tiene los ojos pequeños, así que los abrió hasta donde pudo y yo solo miraba dos pequeños círculos negros en el centro de cada uno, rodeado por un rojo intenso que iba de lo verde a lo amarillento, saco el poste del hoyo, le arrebato la lata a mariano y el mismo saco la tierra húmeda, ya sudoroso y con el rostro verde gris morado amarillo rojo, mientras hacia esto no dejo de mirarme
cascajo, cascajo, te dije cascajo- decía mirándome a los ojos
me quedo un bloqueo con esa palabra, ni siquiera se que significa, nunca la he buscado en el diccionario, ni siquiera hoy me atrevo a buscarla, su definición no tendrá sentido, eso lo se, para mi cascajo es furia, enojo, coraje, acción de proferir un grito.
No cuento mas pues lo anterior es lo que mejor recuerdo, un día mataron un borrego y no me gusto la carne, el olor a sangre invadía el pedazo de bosque donde lo asaron, tambien hubo una feria y lanzaron cohetes de día, carreras de caballos, fuimos a cuahtemoc a comer un caldo de res delicioso y vimos una película de Valentín Trujillo "La muerte del cascajo, perdón del Palomo" era sobre caballos, vimos carteles que anunciaban el show de "El hijo de su" muy popular por aquellos lares, hasta tenia una canción que decía:
El hijo de su
El hijo de su
tengan cuidado que ahí viene
El hijo de su
Tan tan.

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